El alumnado de la UFIL, del informe de Julio Rogero
Las UFIL (Unidad de Formación e Inserción Laboral) van dirigidas a jóvenes en situación social desfavorecida que han abandonado el sistema educativo o están en vías de hacerlo y presentan un alto grado de absentismo. Cuando se escolariza en esta modalidad de Garantía Social se utilizan los siguientes criterios: en primer lugar alumnos en medidas judiciales (un máximo de dos alumnos por aula), en segundo lugar los descolarizados procedentes de diversas entidades o tutelados por la Comunidad de Madrid o que acuden solos y en tercer lugar los escolarizados en aulas de compensación educativa o en IES que presentan riesgo de abandono por ser absentistas.
La finalidad del programa es educativa para posibilitar la inserción social y laboral de los chicos y chicas mediante la consecución de hábitos básicos y habilidades sociales, la capacitación en un oficio concreto y la mejora de su cultura general.
Estos alumnos son calificados como inadaptados, difíciles, díscolos, disruptivos y violentos. En su vida diaria, tanto en las relaciones con sus compañeros y, con frecuencia, con los profesores muestran cierta violencia o unas relaciones conflictivas. No podemos decir que todos sean violentos o conflictivos, ni mucho menos. Es verdad que la mayoría están afectados por diversas problemáticas que requieren una atención relacional especial ya que la experiencia con la que llegan es de la conciencia de su propia problemática que les ha afectado en los estudios y en su paso por la escuela. Sólo algunos muestran tendencia a ser violentos si entendemos la violencia como “hacer algo con fuerza y exceso contra alguien” (Enrique Reguera 2003).
Hay violencias muy diversas en estos chicos. Sus causas son múltiples y están mezcladas, unas son fruto de la frustración de una vida que se siente agredida, otras son fruto de la impotencia o de la prepotencia que les da el saberse más fuertes que otros en esa “lucha por la supervivencia”. Lo que es más claro es que toda violencia tiene detrás una biografía, personalísima e irrepetible.

Entre estos chicos hay algo común:
- Una primera característica: sus intensas vivencias de frustración e impotencia, de no ser nadie, de inseguridad y soledad total, de desconfianza radical, de vivir siempre a la defensiva y a la contra, de vivir siempre con el instinto de conservación en estado de alerta. Por eso no es fácil influirles porque casi todo lo que hacemos hacia ellos les provoca desconfianza y resistencias. A veces cuando más quieres “ayudarles”, “intervenir”, mayor es su oposición.
- Una segunda característica es que sus vivencias de impotencia se manifiestan como omnipotencia en forma de descaro y desafío.
Podemos concluir que las características del alumnado vienen marcadas por proceder de contextos socio-culturales desfavorecidos con situaciones familiares muy problemáticas (desestructuradas). Presentan rasgos de escasa tolerancia a la frustración, fuerte rechazo al adulto y al sistema educativo. Se valoran muy poco a sí mismos y tienen clara conciencia de ser los fracasados. Presentan un gran rechazo a la norma impuesta. Tienen una gran carencia de habilidades sociales y grandes dificultades de relación con el otro y en especial con el otro sexo. Tienen muy poco trabajados los hábitos de atención, les cuesta mucho centrarse en la tarea por los pocos recursos cognitivos que han desarrollado y tienen una gran necesidad de resultados inmediatos y un estímulo valorativo positivo de forma casi constante. Son muy permeables a las modas sociales. A la vez son alumnos con grandes cualidades y valores. Son muy fieles. Reconocen la necesidad de que alguien les ponga límites. Poseen un gran sentido práctico y en la mayoría de los casos buenas habilidades manipulativas. Son muy sensibles al afecto y cuando se sienten queridos y valorados cambian con facilidad. Tienen un profundo sentido de la justicia y suelen ser muy sociables. La escuela no les interesa porque no trata cosas prácticas (quizás porque la escuela nunca se ha interesado por ellos). Las clases son aburridas, los profesores poco comprensivos y no ayudan a los que tienen problemas. Su experiencia es de relaciones muy negativas con los profesores.
Las características sociológicas en las que se desenvuelve su vida vienen marcadas por un medio en plena convulsión social y en plena transformación:
- Proceden de los estratos sociales más desfavorecidos y, en muchos casos marginales o con fuertes problemáticas económicas.
- Espacialmente se sitúan en medios claramente desfavorecidos económicamente: barrios periféricos, hacinamiento en espacio familiar…
- Con frecuencia viven situaciones familiares con problemáticas muy marcadas por el desafecto, al abandono, el conflicto.
- Muchos viven situaciones de claro desarraigo humano: soledad, falta de referentes humanos y culturales, deslocalización de su identidad por la ruptura traumática con su origen, sobretodo en el caso de los inmigrantes (factor que ha aumentado considerablemente).
Creo que lo que más afecta a este alumnado es la caracterización con la que se les ha significado socialmente y de la que no es fácil salir porque es el estigma que la sociedad necesita para tener identificado el enemigo con el que enfrentarse y en el que poner la justificación para una sociedad que necesita tener controlados a los “malos” como referente de los “buenos”, de los bienpensantes y de los que tienen (tenemos) el éxito social como referencia. Desde esa perspectiva son una de las víctimas que el sistema social necesita para identificar al enemigo que hay que perseguir y del que hay que defenderse.
Son los marginados sociales porque se les ha ido configurando así desde que nacieron y se espera que sigan siendo así. Por eso se les califica de fracasados en el sistema educativo, de poco inteligentes o de desmotivados.
(Este análisis está tomado del documento elaborado por los propios profesores de las aulas de compensación educativa que incorporan al documento del profesorado de Garantía Social en enero de 2004)
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